miércoles, 3 de febrero de 2010

La Vida es un Carnaval!!

Ya estan aquì los carnavales!!


Fiestas estas que llenan de alegría,sonidos de pitos y cencerros y que le dan colorido a las calles. Que de recuerdos me vienen a la memoria cuando se aproximan estas fechas.

Recuerdo el viejo baúl de mi abuela; Ese viejo baúl desastrado ya por el pasar de los años y las miles de historias vividas entre sus cueros; El mismo baúl del que no paraban de salir raídos trapos con los que luego nos disfrazábamos.

Recuerdo también el olor a cocido que manaba esos días por las ventanas de todas las casas,,,en todos los rincones, en todas las esquinas. Era época de matanza y las reuniones familiares y vecinales se sucedían entre el amarillento paisaje. Alrededor de la mesa se juntaban las gentes más dispares. Unos repartían las carnes,,otros las salaban,,,otras amasaban las carnes ya picadas, mezclándolas con el pimentón, el ajo, el orégano,,y su justa medida de sal para más tarde elaborar los chorizos.

Recuerdo también lo que mi abuela, llamaba berrechos. Un postre hecho con el estómago del cerdo limpio, rellenado con distintas harinas, pasas, azúcar, huevos y demás ingredientes. Una vez relleno y dadas las puntadas pertinentes para que nada se escapara, se ponía en una olla a cocer durante horas,,,,luego se comía acompañado de papas de maíz,,,que rico!!.
Pena que una vez fallecida la abuela,,,nadie se ha quedado con la receta de este tan antiguo postre, típico de estas fechas. Nunca lo he vuelto a probar!!.

También recuerdo el olor a fritura y anís de las orejas de carnaval, las fuentes con masa cruda que yo relamía hasta que no quedaba el mínimo rastro de ella,,después de, haber cobrado varias veces con la cuchara de palo, por mis continuas intrusiones furtivas al recipiente.Cuando por fin lo cogìa ya en propiedad,,nadie diría que aquello había sido preparado allí,,;No había jabón más eficaz que el que yo le daba al recipiente

Que nostalgia!!,,Cuantos recuerdos!!,,,pero como decía la siempre formidable y alegre Celia Cruz,,,no hay que llorar que la vida es un carnaval